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El Unicornio, mitos y leyendas sobre los Unicornios (Historia y verdad del Unicornio)

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El unicornio es un animal muy especial, ligado al hombre por amor y servicio.

Por mucho tiempo, este bello animal, ha transitado por el misterioso   laberinto de la mitología y la realidad.

En el libro “La historia y la verdad del unicornio”, muestra como una Hermandad filosófica italiana, enseña un manuscrito: “El Codex Unicornis”, del siglo XV. Es un verdadero testamento del maestro Magnalucius, y el mayor tesoro de la hermandad del Collegium Gnóstico, cuyo núcleo principal es la Doctrina secreta del Unicornio.

Durante siglos esa hermandad mantuvo oculto ese tesoro.

 Pero ha llegado el momento de revelar estas páginas.

“Es el tiempo de la purificación, son las palabras del hermano Iamblicus, encargado de difundir la palabra del manuscrito:

“Atención: Vendrá una edad que la ciencia oscurecerá por doquier las esperanzas de los hombres. Carros de hierro rodarán por la tierra, que se endurecerá y vaciará para soportar su peso. El aire se llenará con el clamor de muchas voces. Plagas y enfermedades desconocidas serán multitud. La esfera de la luna retendrá las huellas del calzado del hombre.

Dos reinos poderosos se disputarán el mundo, y se volverán contra él, hasta que el suelo y el mar enfermen, y el viento se convierta en un flujo de vapores envenenados. Y todo hombre será puesto a prueba dolorosamente, de tal modo que al fin ninguno escapará de la opción entre la luz y la oscuridad”.

Entonces el Unicornio volverá con más fuerza, sembrando en nuestra mente sueños de una edad más brillante.

Todos estaremos ansiosos por  verle en su forma verdadera. Pero será muy difícil satisfacer a todos, porque él siendo una criatura espiritual, su imagen será, según el corazón del que lo convoque.

La revelación de estas páginas sin restricciones, resolverá toda confusión y habrá una unidad de visión que convoque al Unicornio en su estado original, verdadero y perfecto.

El escritor de este libro, fue invitado a visitar el Collegium Gnósticum, situado en la cima de la montaña y habitado por unos doce alumnos. Fue guiado por el hermano Iamblicus, a una pequeña capilla cercana donde le dijo que conocería un verdadero Cuerno de Unicornio.

Sobre un altar de piedra, en un cofre de madera que abrió luego de pronunciar unas palabras en latín: “Nunc ex tenebris te educo” (Ahora te extraigo de la oscuridad), sacó de su encierro al espiralado Cuerno.

La vista de tan bello y extraño objeto hacía estremecer. El mágico y misterioso Cuerno estaba montado en una base de plata ornamentada, engarzada en piedras púrpuras, con inscripciones rúnicas, talvez de origen celta. El Cuerno era real, duro y frío. Ha sobrevivido al fuego y a las inundaciones. Es un gran talismán de poder, puede atraer incluso a otros unicornios. Pero su poder y su fuerza sólo pueden ser activados por su verdadero dueño.

El hermano Iamblicus, conocedor del testamento de Magnalucius, explicó: “sus poderes duermen, su luz disminuirá hasta extinguirse si se halla en manos extrañas, por eso debemos liberarlo, ahora que hemos revelado su secreto”.

La fraternidad que lo cuidó por tanto tiempo no es el verdadero dueño.

Se le debe guardar en la oscuridad, para que desde allí atraiga a su verdadero dueño.

“Cubierto de plata, bajo la tierra, espera el cuerno espiralado”.

Examinaron con cuidado las páginas del Codex de Magnalucius en busca de la clave donde enterrar el cuerno.

 

La profecía del Cuerno verdadero

Desaparecerá gradualmente en la tiniebla

en una noche hecha por el Hombre,

pero el sol atravesará esa niebla

cuando me pierdo, y así otra vez me gano”.

 

¡Libérate! ¡Libérate! Te llamo

a Nuevas tierras más allá del mar;

que otro, por sendero estrecho, se me acerque.

 

Más lejos, más alto, pero fuera de alcance.

Elige bien el camino que enseñe

Como se levanta el Hundido,

Cómo se llena el vacío,

 Cómo finalmente se sosiega

Un corazón desconcertado.

 

¡Busca la Gran Piedra!

Márcala con una señal!

Para que quien te siga

Sepa que es la mía,

Y esté cierto, al verla y pondere,

 tal como escribieron los Antiguos:

 “Tal y tanto arriba, tal y tanto abajo”.

 

Y custodiaré la fuente de la Grandeza:

Esperaré junto a una lágrima

Nacida ni de la pena ni de la alegría,

Revestido de plata, bajo tierra;

Soy el Cuerno Espiralado”.

 

Examinando las palabras del rollo del Codex de Magnalucius, para hallar una pista del lugar donde enterrar al Cuerno. Por fin paseando y meditando por una pradera encontraron el lugar exacto. Esa misma tarde en una caja de bronce, lo enterraron dejando señales para que el lugar sea reconocido.

Tal vez haya muchas personas que no crean en la autenticidad del manuscrito, y si existió realmente el Unicornio.

“No hay más pruebas y así lo creo, debe ser, el Unicornio es una criatura de misterio y de fe, no un espécimen para ser enjaulado y disecado. En realidad cuando estas páginas sólo sean polvo, persistirá el misterio y no la explicación”. Michael J.Green.

 

Magnalucius en su diario nos muestra sus encuentros con los Unicornios

Lunes de marzo, equinoccio de primavera.

Antes de empezar a trabajar la tierra, al alba como solía, paseaba entre las encinas que bordean el río. Divisó una criatura de color blanco, pensaba que era un ciervo, se movía entre los arbustos. “Lo más admirable es que me hallaba en equilibrio, en hondo estado de devoción…Me quedé inmóvil, en el más grato silencio mental y espiritual; el animal parecía estar tanto dentro como fuera de mi. Luego sin saber como desapareció.

Como es que esas almas puras, apartadas del mundo, hallan el camino hasta nosotros”.

Viernes, 26 de marzo

Nuevamente vio al animalito blanco, maravillado de la obra de Dios, cree que es El Unicornio.

Se encontraba descansando después de las faenas, sintió una alegría silenciosa como traída de la mano de Dios, que lleva a la perfección cada retoño, hojas y pétalos. Vio entonces una enredadera en plena floración y sus flores como nunca antes las viera, esplendentes de celeste luz, como unas joyas. Mientras contemplaba, advirtió la presencia del animal que lo miraba con grandes ojos bondadosos, tenía en la frente un único cuerno, blanco como el hielo. Esa visión le hizo estremecer y perder la conciencia por un tiempo.

El lunes siguiente

Poco antes del mediodía estalló una tormenta, ya casi habían terminado de preparar la tierra. Encontró un guijarro muy extraño, junto a la cascada, parece de vidrio, pero natural.

Más adelante, leyendo descubrí que los Unicornios, dejan a su paso “el periadham”, que son unas bolitas como de cristal. No se sabe si esas esferas pequeñas son sus lágrimas o su excremento.

Primer domingo, después de pascua

Era de mañana, Sylvanus, (el cocinero), estaba sentado cerca del bosque que rodea el jardín, permanecía en honda reflexión, como acostumbra, se le acercó la bella criatura, el único cuerno blanco, brillaba. Permanecieron inmóviles por más de una hora, parecían conversar con la mente, se sentía un leve aroma a especies, como a laurel.

Miércoles siguiente

El maestro dice que intuye raras aventuras y maravillosas hazañas.  

Pero a la vez sus pensamientos le aportan una alegría, una rara tranquilidad, como si esa criatura fuera el augurio de algo bueno por venir.

Ese día, al alba, caminaba en una hondonada más alejada del Colegium, conmovido por la soledad y la belleza de la creación, en pleno esplendor de la primavera, sintió un aroma como a laurel y allí estaba él, a pocos pasos y por primera vez oyó su voz, solemne y sin embargo musical.

Se volvió entonces el Unicornio y caminó hacia el pequeño bosque, desapareció, no estaba por ninguna parte, no había ningún sitio donde esconderse, una pradera abierta rodea al pequeño bosque. Es asombroso e intrigante.

Miércoles 14 de abril

Hablando con nuestro Maestro Eugnostos, (después de su retiro espiritual), le pregunté por el Unicornio y por qué desaparecía.

El Maestro le respondió que el animal no desaparecía, lo que hace es abandonar nuestro nivel de realidad y se marcha a otro.

 

¿Y cuál es ese otro nivel?

Existen cuatro Edades: la de Oro, la de Plata, la de Bronce y la de Hierro es la que estamos ahora. Estas Cuatro Edades, representan a las cuatro grandes Dinastías de la historia de la humanidad. Pero es más que eso.

A la primer Edad, se llamó de Oro porque brilla con la luz dorada como pensamiento recién nacido en la mente de Dios.

Las siguientes edades son una elaboración de ese pensamiento. Las dimensiones o edades vienen a ser como cuatro notas de una cuerda gigante que abarca el pasado presente y futuro.

El hombre ha estado en todas ellas, pero siempre ha fallado y como castigo se le ha enviado a la última dimensión.

Las primeras dimensiones son invisibles para el hombre, pero continúan entretejidas entre ellas.

El Unicornio, estaba allí, mirándolos y escuchando hablar al maestro Eugnostos.

La morada habitual del Unicornio es la Edad de Oro. Pero tiene la virtud de atravesar la puerta de las edades y como es un fiel amigo del hombre, a veces se acerca a visitarlo en su exilio. Por eso cuando desaparece, sólo atraviesa el umbral que nos separa de las otras dimensiones. Cada entrada es un laberinto y sólo se puede encontrar con la ayuda de un guía y ese guía es El Unicornio. Ha elegido a Magnalucius para hacer el viaje.

Isabella, nuestra ayudante de cocina, habla del Unicornio con mucha familiaridad, lo llama “nuestro Unicornio”, como si fuera una mascota, conoce bien lo que piensa y siente el Unicornio.

El Maestro Magnalucius en su retiro, se hallaba contento entre el ensueño y la plegaria. Al final del tercer día, sentado en la puerta a la luz del sol, vio nuevamente al custodio de místicos senderos, dejando que sus pensamientos se juntaran. Abierto y confiado se dejó llevar lleno de dulzura y de extrañas imágenes. Luego el exceso de brillo comenzó a quemarle, hasta que la criatura  desapareció.

Cree que el Unicornio vive cerca de la choza del retiro, o tal vez esté cerca la entrada secreta a su dimensión. Luego de ese día, vio al unicornio todos los días, y piensa que ya es su amigo.

Eugnostos dice: “la amistad no tiene otro objeto que la manifestación del espíritu”.

 Por qué será que no hay relatos verdaderos sobre El Unicornio? Quizás porque las pocas personas que lo vieron (jóvenes e inocentes), se vieron tan deslumbradas con su presencia que no supieron como describirlo, las palabras se opacarían.

Eugnostos, dijo a Magnalucios que el destino había querido que fuera él el encargado de escribir la verdad sobre el Unicornio. Existe un designio divino que debe revelarse y deberá fructificar algún día.

El propósito será instruir al peregrino honrado para que pueda hallar al Unicornio.

El Maestro, con mucho respeto y seriedad, comenzó a escribir:

Yo, Magnalucius, nacido en el pueblo de Anchiana en el año 1457, empecé esta obra por mi propia mano y doy testimonio de su veracidad. Por la gracia de Dios no me ha faltado educación… No obstante, cuanto aprendí en esos años fue una sombra a la luz del Unicornio, cuya venida resultó en  la piedra basal de todos mis conocimientos. Todo lo anterior habían sido frutos primerizos; lo de ahora, la cosecha abundante.

Ahora bien: este trabajo no es tributario de las vanas fantasías o delirios imaginarios de nadie…Que el lector quede satisfecho sabiendo que estas palabras e imágenes testimonian la más sencilla y pura experiencia; que juzgue de su verdad por si mismo.

   Lector: si no crees ni ofreces sacrificios, no deposites tu mirada en este libro, pues contiene enseñanzas secretas que servirán a pocos y turbarán a la mayoría. Si sólo buscas diversión no sigas leyendo. Si eres un honrado peregrino en el sendero de la vida, abre entonces, lee y pondera."

 

Como nació el primer Unicornio

El libro de la generación: De mente a mente en pensamiento sin palabras, esto me hizo conocer al Unicornio.

“Su verdadero origen yace en la hondura del Tiempo, en ese Principio sin principio cuando todo era desierto y vacío, oscuridad y niebla. Entonces decidió el Santo Único apartar la oscuridad de la luz. Así se estableció concordia y equilibrio, con la tiniebla expulsada al límite exterior y la Morada de la Luz en el mismo centro de todo.

 Pero lo oscuro, apenas situado y librado a si mismo, adquirió peso más allá de toda ponderación, se introdujo entre las cosas y las empezó a arrastrar hacia si conforme a sus inclinaciones.

El equilibrio empezó a temblar, por lo tanto, y de ese temblar emergió una resonancia, un sonido atemorizador que circuló por el vasto vacío con canto poderoso. El Santo Único modelaba ese sonido para convertirlo en un acorde de gran dulzura, y le infundía inteligencia para que pudiera convertirse en espíritu de armonía y en conductor en todos los rincones del vacío.

Éste, el poderoso espíritu llamado Galgallím, giró y giró a través de innumeras  edades, siempre en espiral en torno a la luz central. Y aunque algunas cosas seguían cayendo en lo oscuro, Galgallím guiaba a otras por un sendero menos definido a las riberas de la Luz. De este modo el equilibrio seguía manteniéndose.

 Entonces el Santo Unico quiso contar con un panel donde desplegar su gran arte; entre la ribera de la Luz y las murallas de lo oscuro dejó colgar a la Tierra en equilibrio. Encendió sus montañas desnudas y en ellas esparció brillantes gemas que aún reflejan esas llamas. Entonces el Santo Único habló al espíritu conductor, a Galgallim, diciendo: “Te he hecho a partir de los ocultos golfos, libre y con forma ilimitada.

¿Aceptarás una forma en la tierra y así prestar un servicio aún mayor?

Y mientras la pregunta aún se formulaba, así era acordado.

 

El primer Unicornio

Llegó envuelto en una nube, impulsado por un blanco torbellino. Descendió con suavidad desde los cielos a los campos infantiles de la tierra, aún antes que sus fuegos iniciales se hubieran extinguido. Posee entonces el Unicornio el brillo de la luz, y puede apartar de si toda oscuridad, toda tiniebla. Se lo llamó “Asallám”, el primer Unicornio de los nacidos, criatura de conformación temible y para contemplar hermosa, dotado de un cuerno de luz en espiral, señal de Galgallím, el guía.

Del jardín del Unicornio

Dícese: “Golpeó entonces Asallám una roca desnuda, con su cuerno la penetró hasta grande hondura, y brotó una fuente de vida borboteante. Los fuegos se extinguían doquiera fluían esas aguas y empezaba la Tierra a fecundarse con multitud de cosas muy fructíferas se alzaron grandes árboles, florecieron y bajo su sombra se instalaron las bestias salvajes y domésticas. Todo esto era intención del Santo Único, y el Unicornio el instrumento de su querer. De este modo se formó el jardín del Unicornio, llamado Shamagim, que quiere decir “Lugar donde hay agua”.

El Santo Único se dirigió entonces al primogénito diciendo:

¡Asallám! tu sólo serás, entre todas mis creaciones, quien recuerde la ocasión y el modo de su hechura, y vivirás en permanente memoria de la Luz, para ser su conductor y su guardián. Pero jamás volverás a la Luz hasta la hora final del fin del tiempo”.

 

La creación del hombre

El Santo Único, creador de la tierra, del fuego,  del agua y del aire, con su Sagrado aliento creó al Hombre, que era el colmo de la creación: fuerte y bello.

El Unicornio, se volvió modesto y vergonzoso, maravillado ante tanta belleza.

Lo amó tanto y se inclinó ante él.

Fue el primer animal que el hombre contemplara, y sólo el Unicornio puede guiarlo hacia la Luz.

Este fue el principio de la Edad Primera.

El libro de Némesis:

En los largos años de la Edad Primera, el hombre y el Unicornio, habitaron y crecieron juntos en cuerpo y mente. Pero en la oscuridad otros seres se desplegaban y fortalecían.

 

Como nacieron los Dragones

El mismo día que el Unicornio, hizo brotar de la roca, agua, como fuente de vida, también brotaron semillas de peligro. El agua fertilizante comenzó a correr y a filtrarse por las grietas a cavernas y en esas cámaras del abismo el agua dio vida a otros seres vivientes: el Dragón fue el primer ser viviente que nació entre fuegos y tinieblas,  dotado de fuerza y astucia. Fue llamado Yaldabaoth, también tenía otros nombres. Este Dragón creció mucho y generó a muchos otros como él, rápidos de mente y ávidos de saber. Como el Unicornio, intenta adivinar los secretos de la creación, pero a diferencia de éste, el Dragón desea dominar el mundo y derrotar a la muerte.

El Dragón odia al Unicornio por haber sido la primera creación del Supremo, desea exterminarlo y así convertirse en el más viejo del Universo.

Pero el Unicornio, controlador de los dominios de este mundo  debe controlar al gusano tanto en la luz como en la sombra.

Es insuperable la velocidad y el coraje del Unicornio, pero el saber del Dragón es vasto y sutil, puede moldear su mente, penetrando en ella, vaciándolo de su fuerza y de su Luz. ¿Debería el Unicornio, sucumbir al odio del Dragón y morir en su fuego, o huir? Pero sería derrotado y perecería.

Pero si actúa con rapidez y sagacidad, con el más grande amor y su Cuerno Espiralado, puede derrotar al Dragón.
(Ver más información sobre dragones).

El Jardín del Unicornio

El Unicornio, como hermano mayor, amigo y guía, vigilaba que ningún hombre se aventurara fuera del jardín,  a lugares inseguros para él. El hombre creció en número y en fuerza y también el Unicornio, crecieron juntos con gracia e inocencia en la plenitud de la Edad Dorada. Se forjaron lazos muy fuertes entre ellos, imposibles de romper.

 

La llegada de la Serpens que los engaña

Yaldabaoth y su progenie, llenos de celos y de envidia, tramaron en las honduras de la tierra, enviar a Serpens (la más astuta de la raza). Parecía un Dragón atractivo, no era de gran tamaño (por lo que no inspiró temor), con bellas escamas, hablar simpático, ocultaba su propósito, moviéndose familiarmente entre los hombres. Comenzó a sembrar la discordia y la duda entre los hombres, lamentando que el Unicornio los mantuviera presos dentro de los límites del Jardín.

Las mujeres, no se dejaron engañar por Serpens y mantuvieron su amor y confianza en el Unicornio.

Serpens, comenzó a hablar sobre las tierras hermosas y fértiles que había más allá del jardín y como el Unicornio los mantenía allí cautivos.

El Unicornio oyó esas palabras y se puso muy triste, él sólo señalaba el sentido, no obligaba a seguir los caminos de la luz. Nadie le pidió consejo.

Uno de ellos alzó la voz: “¡Rompamos estas cadenas de oro, acabemos con estas ataduras! ¡Cuánto más difícil y largo sea el camino, más brillante será su término!.

  A partir de ese momento el hombre no pudo culpar a nadie más, sólo a si mismo, por las penas y dolores subsiguientes. La mujer bajó la cabeza y siguió al hombre.

Así se cumplió el trabajo del Dragón, y esas palabras sellaron la condenación del hombre.

 

El principio de La Edad Segunda: La Edad de Plata

Al instante se volvió duro y opaco, lo que antes fuera un mundo en primavera.

Sobre la mente de los hombres, pareció caer un vacío piadoso, cuando la oscuridad cesó se hallaron en una dimensión más densa a la sombra de la antigua dimensión.

Y en formas menos gráciles, se movieron perplejos, al principio.

 Las razas hermanas divididas:

Tal como desearon los dragones, el Unicornio y el Hombre se separaron cada vez más, cuando éste cayó moralmente, luchando contra sus semejantes y adorando ídolos.

 

Pasaron así a las otras edades, recorriendo oscuros caminos que llevó al Hombre a la edad de hierro, cuarto y definitivo mundo.

Pero el Unicornio, aunque sigue viviendo en su jardín, nunca olvidó al hombre y viene a visitarlo y desaparece, esperando el momento que alguien encuentre al guía y decida seguirlo.

Los Unicornios de las Siete Casas

El Unicornio tiene distintas formas, tamaños y temperamentos.

El Avarim es el más delicado, se asemeja a un ciervo.

El Arweharis es el más atrevido, custodia la noche.

Existen Siete Casas, y cada uno de los Unicornios pertenece a una de ellas, teniendo un dominio y un deber.

  Dice Eugnostos: “Observa al Unicornio. Repara en su belleza. Cierra los ojos, vuelve a mirarlo. Lo que ves antes, no estaba y lo que estaba ya no está”.

En El Jardín, Asallám, el primogénito que con su Cuerno hizo brotar las aguas, también engendró a siete Unicornios, cada uno protector de una de las Siete Casas.

Así creó a: Ilvillón, el piadoso amigo del hombre. Vata, que vendrá al alba al final de los días. A Ohani, a Kestevara, a Abram y a Isferdarmad, el que conoce las tinieblas.

 

Los Avarim:

Estos Unicornios son los que se ocupan de nuestros asuntos, también los curativos y los más comunes en nuestro mundo. Se acercan a nosotros en el límite de la vigilia, sentimos su presencia con un gozo espiritual.

 

El Karkadam:

Habitan en las tierras desoladas, les gusta la soledad. Tienen unos profundos y penetrantes ojos negros azules. También se les llama Reëm, son eternos vagabundos, nunca están mucho tiempo en el mismo lugar. Son un poco más grandes en estatura que los Avarín, aunque su cabeza es más redondeada.

 

Los Nimbi:

Son los más pequeños (miden menos de dos palmas), los más bellos, sólo se le presentan a los niños y son muy veloces.

 

Los Killina:

Son los menos comunes de las siete casas. Muy pocas veces los han visto. Gobiernan muchas tierras donde se mueven constantemente.

Despiden un fuego sagrado, con el que manifiestan su presencia, el cuerno destella y su luminosidad impide la visión de los hombres. Sus apariciones anuncian grandes acontecimientos. Los Killina custodian los Grandes Secretos que sólo serán revelados al final de nuestra Era.

 

Fragmento

¡Venid! El los llevará al Rey Pescador

Y donde el brillante Sol se alza

Sobre el dorado rocío y los suave campos

Que se extienden detrás de las murallas

Del mundo. Mostrará los valles resplandecientes

Donde hallaréis el Cáliz de Oro y dejaréis atrás el Cáliz.

Y os guiará a traves de la Desolación de las Aguas

Hasta donde moran los Siete Protectores.

Entonces deberéis en primer lugar…

Y nunca más puede…

Ocultarse…

Ni falso…

Llegando a ser…

 

Donde descansa y se alimenta el Unicornio

Los hijos de los Unicornios se divierten todos juntos. Son muy curiosos y hacen largas excursiones para conocer nuevos lugares.

Viven todos en el Jardín, algunos hacen sus nidos sobre el pasto aplastado, otros descansan debajo de rosales silvestres (sus flores preferidas), junto a las siemprevivas. También les atraen los arroyos, los ríos y las cascadas.

Tienen una vista muy aguda, y pueden mirar al sol del mediodía sin pestañar.

Al alba todos se inmovilizan, contemplando la salida del sol, como si oraran.

En su morada el Unicornio descansa en un sueño aparente, con la cabeza erguida, siempre alerta, escuchando. No necesita dormir. Su oído es capaz de escuchar hasta el sonido más sutil.

 

De los reinos olvidados

"¡Oh hombre, contempla al Unicornio con respeto!

Si le miras a los ojos, cuídate:

Porque conoce la historia toda de

Nuestra raza, y su memoria intacta

Atraviesa la tiniebla de los años y llega

A poderosos y vastos dominios hoy

Deshechos por el tiempo y el destino.

La tierra ha cambiado de rostro;

hay tierras que se hundieron

bajo las olas del mar. Los ríos no han

sido fieles a su curso, ni las montañas

permanentes en su forma. Si quieres

conocer lo que hubo antes, busca

entonces el Cuerno Espiralado.

 

Él señala el camino,

custodia el pórtico,

aguarda hasta el fin

 

Entre el Unicornio y las doncellas hay un lazo secreto que los hombres no conocen.

Por ellas él siente una atracción semejante al de las abejas por las flores, en ellas provoca una ternura dulce y bella. Hay un hermoso misterio en esa atracción. El Unicornio renuncia confiado a su soledad para someterse a las caricias y mimos de las doncellas.

Cualquier mujer que sea casta de corazón, tiene acceso a la amistad del Unicornio.

Él no exige que la mujer no haya sido tocada por un hombre, sino que ella no se haya volcado al deseo hambriento de los placeres del mundo.

El Unicornio sabe quien se ha entregado a los goces pecaminosos, éstos nunca podrán seguirle ni lo verán, pero si aquellos de corazón abierto y confiados.

Los que ansían el dominio no pueden tolerar ser guiados. Tampoco seguirán un guía que les señale el camino. Quien desee guiar debe aprender a ser discípulo.

Es más probable que una virgen que ignora los deseos corporales reciba la sabiduría del espíritu.

Antigua amistad del Unicornio con una raza antigua. El Unicornio le ha mostrado una raza de Ancianos de cabellos canos, aspecto salvaje, vestidos con pieles, adornados con collares de piedra y bronce, tienen una mirada amable y sosegada.

Entonan canciones de la Edad del diluvio, eran quienes dominaron la tierra antes que los romanos, alzaron las piedras verticales y les dieron nombre a las estrellas.

Quedan ya muy pocos, son los amigos preferidos del Unicornio que camina entre ellos despreocupado y tranquilo, ellos lo reciben como a un familiar. Les ha enseñado muchos secretos: los de hierbas curativas, el vuelo de las aves, el lenguaje de los árboles. Tienen prohibido muchas cosas: comer carne de cerdo, utilizar el hierro o la rueda, deben orar antes de utilizar algo viviente. Viven dentro de la espesa selva donde no ven las estrellas. Trabajan la madera con mucha sabiduría.

Con el talado de las selvas, el número de los ancianos va disminuyendo poco a poco y ellos lo aceptan resignados, dicen que son como encinas que se pudren en lo oscuro del bosque, de regreso a la oscuridad de su matriz pacífica. Pero están confiados que un día volverán y alzarán sus piedras otra vez y contarán las estrellas.

 

El Unicornio está más allá de las Leyes

El hombre dice ser abogado, dentista, carpintero. El Unicornio sabe en cambio que es espíritu que vive como Unicornio. Su comportamiento es un poco desconcertante, él cambia como el trueno o el relámpago, a veces es dulce y dócil como un cordero, pero otras veces salta y se pone alerta y en postura feroz por un momento; pero luego su mirada cambia, volviendo otra vez a la calma.

Es imprevisible con sus hechos y costumbres, sólo es constante en mutabilidad, por eso lo llaman: “Anesses Duses” que quiere decir: “El que está más allá de las Leyes”, no está obligado por las coherencias que gobiernan a los mortales.

El Unicornio es solitario, se basta a si mismo, sólo busca a sus semejantes si hay alguna razón. Si hay algo importante que resolver, los Unicornios más antiguos se reúnen en algún lugar secreto.

En la noche, cuando el hombre descansa, los Unicornios se quedan inmóviles bajo las estrellas, callados, meditando, sin prisa, recorren con la mente todas las edades, desde la raíz del tiempo hasta nuestra Era. Renuevan la antigua alianza con el Hombre, confirmando su Fe con el Santo Único.

De ese concilio surgen las preguntas y disciernen sobre lo que deben resolver de forma inmediata o lo que se puede posponer.

Cuando despunta el alba, ya en armonía unificados, concentran su mente en el Fin del Tiempo. Esto se lo enseñaron al Maestro Magnalucius, despojándolo de todo pensamiento inferior. Le mostraron como se concilian o que hacen los Unicornios cuando se reúnen.

El Unicornio es un ser salvaje e indomable; nunca se dejará domar o conducir. No tolera bridas ni aperos, el peso de un jinete lo ofendería.

Pero cuando los Unicornios se retiran en silencioso concilio y su pensamiento avanza hasta las fronteras del tiempo. Ellos ven a aquel que “volverá glorioso, blandiendo una llameante espada, cabalgando un coral muy blanco en cuya frente se yergue un cuerno brillante que impide la visión de los ojos mortales.

 

Las selvas de Brocileante

El Maestro quiso conocer esas tierras del Unicornio.

Pero pasaron los días y el Unicornio no se le presentó. Preocupado preguntó al Bendito Eugnostos y le informó sus deseos de conocer esas tierras. Este le respondió que debía hallar la selva de Brocileante que se encontraba entre los dos cerros gemelos. Allí debía esperarlo a la hora que no es de día ni de noche.

Al tercer día de encontrar el lugar, cuando el sol se ocultaba tras la colina; apareció el Unicornio, tras de una suave brisa. Salió de la oscuridad bajo los árboles y con una inclinación de cabeza, le indicó que lo siguiera.

Penetraron entre los arbustos, el camino no se veía, estaba muy oscuro. El Unicornio comenzó a correr, el Maestro se hubo de tomar de la cola para seguirlo y no perderse. Atravesaron el bosque rápidamente, se oyó un ruido atronador, la luz se hizo más tenue, el Unicornio detuvo su marcha delante una venerable selva, jamás antes vista.

La mirada del Unicornio era tranquila, siguieron caminando hasta donde hallaron una gran encina y el camino se dividía en dos, allí se detuvieron.

El Unicornio lo miró como esperando una decisión del camino a tomar. La izquierda ofrecía un aire misterioso de oscuros secretos. Magnalucius eligió ese sendero y el Unicornio lo siguió. El lugar era oscuro y aire húmedo. El sendero era de suaves piedras negras, en un pantano neblinoso. De pronto la selva terminó y delante de ellos apareció un alto murallón de piedra, una fisura estrecha y oscura  lo dividía al medio. Las rocas eran trabajadas como runas esculpidas.

Oyó una voz que salía de adentro de la montaña, muy suave decía “Magnalicius”¨

La voz lo incitaba a seguir, era muy suave, parecía culta, le decía palabras muy interesantes. Estuvo a punto de obedecer, pero las piernas se negaban a moverse. El Unicornio lo tocó suavemente y lo siguió escapando de ese lugar tan triste, miró hacia atrás y vio el rostro horrible y los ojos como llamas de un dragón.

Regresaron hasta donde se encontraba la bella encina y los dos caminos. El Unicornio tomó el de la derecha y el Maestro lo siguió. El sendero era de un musgo suave y verde, salpicado de flores. Se descalzó para sentir la suavidad del césped.

Llegaron a un bosque de graciosos árboles, ramas finas y de follaje verde plata. El corazón se le aligeró al sentir el dulce trino de infinidad de pájaros y el sonido de cascadas. Sintió una gran paz siguiendo al Unicornio, por mucho rato caminaron hasta donde terminó el bosque, se hallaban en la cima de un barranco, allá abajo se veía una tierra acogedora y primaveral, el sol brillaba iluminando todo.

Su lama se exultaba ante tanta maravilla, con silenciosa admiración. Los ojos se le llenaron de lágrimas, como al viajero que regresa a casa después de tanto tiempo.

Deseaba hallar un lugar seguro para bajar, pero el Unicornio lo invitó a volver, y regresaron por el mismo camino y salieron al bosque junto a las colinas gemelas. Todavía era de noche.

El Unicornio volvió a entrar entre los árboles y aunque supiera la entrada ya no podría seguirle.

Todo lo que allí existe se puede hallar aquí, pero allí cada objeto parece el original el verdadero. Ninguna pluma puede reproducir un lugar exento de corrupción. Y ningún pincel jamás pintará colores nunca vistos.                                        

Eugnostos llamó a Magnalucius para mostrarle algo, le explicó que aunque el Unicornio vive muchos años, pero cuando muere, sus cenizas se las lleva el viento. Pero el Cuerno Espiralado permanece, soberano a traves del tiempo. Sirve de puente entre las distintas dimensiones, a él se le atribuyen fantásticos poderes.

Eugnostos sacó el Cuerno que tenía envuelto en una tela, lo observaron en silencio, toda prisa se desvaneció, el mundo pareció abrirse a otra dimensión del tiempo, sintieron la más lúcida visión del menor de los detalles. Oyeron gotear una fuente distante y la risa cantarina de Isabella.

Se dieron cuenta por que el Unicornio se acercaba tanto a ese lugar, la fuerza del Cuerno lo atrae. Mientras hablaban vieron por la ventana un pequeño Unicornio que los observaba.

El Cuerno después de pasar por muchas manos que él eligió, llegó a las de   Eugnostos y quizás algún día llegue a las manos de Magnalucius.